Alcohol, hipertensión e infarto de miocardio





En un artículo publicado en el Annals of Internal Medicine de Enero del 2007, investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y de la Universidad Wageningen, Holanda, se proponen comprobar si el consumo de alcohol se asocia inversamente con la enfermedad cardiovascular en hombres con hipertensión.

El estudio prospectivo se ha realizado en 11.711 hombres, profesionales de las ciencias de la salud de los Estados Unidos, entre 40 y 75 años de edad, que respondieron a un cuestionario acerca de su dieta y de su historia médica en el año 1986. Los cuestionarios para el seguimiento individual de esta población fueron enviados cada 2 años, en los que se determinaban el estado de su hipertensión arterial.


Se evaluó el consumo de alcohol cada 4 años utilizando un cuestionario específico, con apartados independientes para la cerveza, el vivo blanco, el vino tinto y los licores. Se calculó el consumo de alcohol multiplicando la frecuencia del consumo de cada bebida, por el contenido de alcohol de cada medida especificada (12,8 g para la cerveza, 11,0 g para el vino y 14,0 g para los licores). Se especificó la cantidad bebida con medidas estándar como una copa, una botella o una lata de cerveza, así como la frecuencia con que bebían.


Los resultados fueron los siguientes: Durante el seguimiento a lo largo de 16 años se documentaron 653 casos de infarto de miocardio, de los cuales 279 fueron fatales y 374 no fatales.


Comparados con los hombres abstemios, los que consumían de 10 a 14 gramos de alcohol por día (aproximadamente una copa diaria), de 15 a 29 gramos/día, 30 a 49 gramos/día y más de 49 gramos/día, presentaron una disminución del riesgo de sufrir un infarto de miocardio, en una asociación inversa dosis/dependiente entre consumo de alcohol y riesgo de infarto.


La inclusión en el análisis estadístico de la medicación antihipertensiva que tomaban los individuos hipertensos no altera la asociación entre consumo moderado de alcohol y riesgo de infarto de miocardio.


En los que se refiere al tipo de bebida alcohólica el consumo de licores (la más comúnmente utilizada en la población estudiada) ha sido el que presentaba la asociación más fuerte con un menor riesgo de infarto de miocardio.


La frecuencia con la que se consumía la bebida alcohólica se asociaba también inversamente con el riesgo de infarto de miocardio (la mayor parte de los hombres consumían alcohol entre 1 a 2 veces al día).


El consumo moderado de alcohol no se asociaba inversamente con el riesgo global de muerte, o de muerte debida a enfermedad cardiovascular.


La conclusión es que en la población estudiada el consumo moderado de alcohol se asocia con una disminución del riesgo de sufrir un infarto de miocardio en los que padecen hipertensión arterial, en un grado similar a la de los hombres sin hipertensión.


Sin embargo, este consumo no sea asocia con una disminución de la muerte por Todas las causas o por enfermedad cardiovascular.


En último término, las recomendaciones sobre el consumo de alcohol dependen de las características de los pacientes con hipertensión, aunque como en la población general, los hombres con hipertensión que beben moderada y seguramente pueden no necesitar cambiar su hábito de beber.

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