Alimentación para niños con sindrome de Down




LA CITOGENICA, humana estudia la apariencia microscópica de los cromosomas, su comportamiento durante la división celular y las relaciones de los cromosomas con el fenotipo y el genotipo de los individuos. Correlacionando las anormalidades numéricas y estructurales de los cromosomas con las características que trasmiten, los citogenetistas establecieron el  papel de los cromosomas como portadores de los genes.


Sólo se han encontrado tres trisomías compatibles con la vida entre las anormalidades numéricas de los autosomas: la del cromosoma 21, o trisomía G1, la de los números  13-15, o trisomía  D1,  y la de los cromosomas 17-18  ó trisomía E1. La monosomía  para alguno de los autosomas todavía no ha sido descrita en el hombre. Las anomalías estructurales de los autosomas que han sido descritas  en la especie  humana son menos graves en sus manifestaciones clínicas que las trisomías autosómicas, en particular las anomalías por pérdida de una porción de material genético (monosomías parciales). Las translocaciones en los autosomas deben ser consideradas como trisomías, y sus manifestaciones clínicas  corresponden a  los síndromes descritos para cada una de ellas en particular.


ANORMALIDADES DEL CROMOSOMA 21  (GRUPO G)


Trisomía  21, trisomía G1,  síndrome de DOWN o mongoloidismo.  Fue descrito  por primera vez  en 1884 por Seguín como un tipo particular de retraso mental , al que llamó  “ idiocia furfurácea “, y después por Langdon Down ; como entidad  clínica  con el nombre de mongoloidismo, debido al parecido superficial con los individuos orientales normales y particularmente  con los Kalmuks. En 1961 se propuso el nombre de Síndrome de Langdon Down, a lo que hoy debe considerarse como  trisomía 21.


Basta haber visto un solo caso para establecer fácilmente el diagnóstico, pues el parecido entre estos pacientes  es muy llamativo, aún con rasgos variables. El retraso mental es el síntoma constante, siendo el coeficiente intelectual, casi siempre  inferior al 80%.  En el recién nacido puede haber alguna dificultad diagnóstica ; pero se mencionan  10 signos cardinales : 1) ausencia del reflejo de Moro; 2) hipotonía muscular; 3)perfil facial aplastado; 4) aberturas palpebrales oblícuas , 5) pabellones auriculares displásticos; 6) piel de la nuca redundante ; 7) pliegue de simio , típico ó atípico en las palmas; 8) hiperflexibilidad  tendinosa ; 9) pelvis displástica, y  10) displasia de la falange media del quinto dedo de la mano.


Otros signos que se encuentran frecuentemente en el recién nacido con trisomía 21  son: palidez, llanto débil, apatía y tendencia a una postura característica con ambas piernas en abducción.


El  síndrome  de trisomía 21  es relativamente frecuente, y es la más común  de las anormalidades congénitas;  la frecuencia es de 1 por 1000  nacidos vivos, cuando la edad de la madre está entre 30 y 34  años, y aumenta  hasta un 3% de los recién nacidos cuando la edad materna  pasa de los 45 años.


ALIMENTACION PARA NIÑOS CON SINDROME DE DOWN


En general, es importante; para cualquier persona, pero muy especialmente para las personas con  síndrome de Down; fomentar la autonomía desde una edad temprana. La alimentación constituye un pilar para lograr una adecuada calidad de vida  y bienestar, así  como conseguir;  una plena inclusión social.



Los niños con síndrome de Down, pueden mostrar cierto retraso en sus habilidades para comer y beber. Es frecuente, observar dificultades en la progresión de los alimentos de consistencia líquida y blanda  a otros más sólidos; también,  al morder y masticar, lo que repercute en su estado nutricional.


La lactancia materna y artificial


La mejor forma de alimentar al bebe en los seis primeros meses de vida, como a cualquier otro niño, es la lactancia materna; ya que le proporciona la mejor nutrición posible, se digiere más fácilmente, y lo inmuniza ante las enfermedades.


En la lactancia natural los esfuerzos que realiza el recién nacido para  la succión son mayores que con el biberón. En la lactancia artificial el esfuerzo  se puede recompensar utilizando tetinas adecuadas.



Este esfuerzo va ayudar a los niños con síndrome de Down  a fortalecer toda la musculatura facial  que suele ser hipotónica (bajo tono muscular), y a mejorar  la oclusión (el cierre de sus labios); y la coordinación  boca-lengua. Preparación previa  para la masticación, y va a influir sobre  la futura articulación del lenguaje del niño.


Alimentación Complementaria


A partir de los seis meses de vida, tanto la leche materna, como la proveniente de las fórmulas  adaptadas son insuficientes para mantener las necesidades calóricas y nutricionales del niño. Por ello se recomienda empezar a introducir la alimentación complementaria. Para el lactante con síndrome de Down, la introducción de la alimentación complementaria implica múltiples oportunidades para  su desarrollo psicomotor, favoreciendo la autonomía del niño.


La forma de introducir la alimentación complementaria puede ser diferente de un niño a otro. Aunque existen, sin embargo; algunas recomendaciones que no se deben olvidar.



  • No se debe realizar la introducción antes de los 4 meses, ni después de los 6 meses.
  • Los alimentos no lácteos no deben suministrar más del 50% de las calorías de la dieta durante el primer año de vida, ya que de otra forma no se cubrirían las necesidades de calcio.
  • La introducción de los nuevos alimentos, debe ser lenta y progresiva; separando al menos 15 días la introducción de cada alimento diferente, a fin de detectar más fácilmente alguna intolerancia ó alergia a determinado alimento.
  • Los alimentos con gluten se deben introducir después de los 6 meses; ya que la enfermedad celíaca es más frecuente en los niños con síndrome de Down, por lo que la introducción precoz del gluten se asocia a formas más graves de enfermedad celíaca.
  • Los alimentos que potencialmente puedan producir reacciones alérgicas como el pescado, huevo, fresas, kiwi, etc., se deben posponer, incluso hasta los 12 meses en niños con antecedentes familiares de alergia.

Alimentos a Utilizar


Cereales sin gluten: Se introducen entre los 4-5 meses.  Aportan carbohidratos, proteínas, minerales, vitaminas (especialmente B), se introducen ácidos grasos esenciales y hierro.



Frutas: Se introducen también entre los 4-5 meses. Aportan carbohidratos, vitaminas, y fibra.  Se recomienda utilizar las frutas de temporada. No se recomienda añadir miel, galletas, leche condensada, ni azúcar a la  papilla de frutas. Tampoco se recomienda la administración de jugos ó papilla de frutas en biberón, ya que la sacarosa que contienen contribuye al desarrollo de caries.


Verduras: Se introducen sobre los 6 meses, aportan carbohidratos, vitaminas, minerales y fibra. Se comienza con puré de papa, al que se le va añadiendo otras Verduras paulatinamente hasta llegar a un puré con verduras mixtas.  Verdura como espinacas, remolacha, nabos son ricas en nitritos , por lo que no se deben introducir hasta después de los 10 meses, por riesgo a metohemoglobinemia, tampoco se recomienda la introducción precoz de coles de Bruselas , o coliflor ; ya que son productores de gases.


Carnes: A partir de los 6 meses se añade al puré de verduras la carne, aproximadamente unos 50 grs. Aportan proteínas de alto valor biológico, hierro, fosforo, potasio y vitaminas del complejo B.  Se pueden utilizar carnes como: pollo, res, cerdo, conejo, cordero, etc.; siempre que estén bien cocidas y sin grasa. No se recomienda utilizar vísceras.


Cereales con Gluten: A partir de los 6 meses se sustituyen gradualmente los cereales sin gluten, por los que contienen gluten. A los 18 meses los cereales se pueden utilizar en papilla, ó en forma de pan, arroz, galletas, etc.


Yogurt: Se puede ofrecer yogurt, aunque sin sustituir a ninguno de los alimentos fundamentales (leche, frutas, verduras, carnes); entre los 7-9 meses.  Aporta proteínas, calcio y vitamina D.


Huevos: Contienen ovoalbúmina (proteína con todos los aminoácidos esenciales), hierro y vitamina A Y D. La yema de huevo se puede introducir a partir de los 8 meses, la clara a partir de los 12 meses.


Pescado: El pescado se añade también al puré alternando con la carne a partir de los 9 meses.


Legumbres: Se introducen hacia los 11-12 meses, se pueden añadir al puré de verduras; para enriquecerlo ya que tienen un mayor contenido proteico.


Leche de Vaca: No se recomienda su utilización antes de los 12 meses. Se puede mantener la fórmula de continuación, ó bien utilizar las fórmulas de crecimiento  entre los 12 y 24 meses.


Muchos  niños con síndrome de Down, no van a presentar dificultades a la hora de la introducción de la alimentación complementaria, especialmente los que han sido alimentados con lactancia materna, ya que ésta condiciona un mejor desarrollo motor oral.  Los principales problemas, si aparecen; están en relación con la masticación y la deglución. Los alimentos deben ser preparados procurando que tengan espesos, pero sin que dificulte los movimientos de la lengua y debe darse con cuchara en pequeñas cantidades en la parte  central de la boca.


Posteriormente, para facilitar el proceso de aprendizaje de la masticación, hacia los 7-9 meses se debe ir aumentando la consistencia de los alimentos y ofrecer alimentos sólidos pero que se deshagan en la boca del niño. Más adelante, durante el segundo año de vida; se comenzará a utilizar la cuchara y el vaso. Es preferible que los alimentos sean sólidos para estimular la masticación y que no se desarrollen conductas de succión inmaduras.


La práctica de técnicas y recomendaciones llevan tiempo, y mucha paciencia, pero los resultados son apreciables a corto y mediano plazo. El acto de comer  es un momento esencial para la comunicación en familia, y una buena oportunidad para promover y mejorar las habilidades psicomotoras, cognitivas y conductuales, preparándolos para su vida adulta con un mejor pronóstico en su calidad de vida.


En un porcentaje bastante alto, los problemas de alimentación  en los niños están íntimamente relacionados con la actitud de ansiedad de los padres en las horas de las comidas.


Otra de las cosas que debemos tener en cuenta, es el entorno o contexto en el que se come. Algunas pautas que nos pueden servir de ayuda son:



  • Acostumbrar al niño a que adopte una buena postura a la hora de comer (posición erguida)
  • Es bueno que se siente a comer con la familia.
  • Suprimir estímulos que distraiga al niño mientras come (juguetes, DVD, TV)
  • Que el ambiente sea agradable.

Enfermedades y Trastornos Digestivos del Niño con Síndrome de Down


Vamos a analizar las enfermedades y trastornos digestivos importantes que se tienen que considerar en los niños con síndrome de Down, ya que influyen en su nutrición.


CELIAQUIA:


Es una enfermedad que se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten. La celiaquía es más frecuente en las personas con síndrome de  Down  que en la población en general (se calcula una prevalencia  superior al 12%). Los síntomas característicos son diarrea crónica, con heces pastosas, voluminosas, brillantes y fétidas, inapetencia, disminución de peso, irritabilidad y distensión abdominal.


El tratamiento es para toda la vida y se basa en suprimir de la dieta todos los alimentos que contienen gluten como   los cereales de trigo, centeno, cebada, avena.


ESTREÑIMIENTO:


Las causa en el síndrome de Down, son diversas: hipotonía muscular, hipotiroidismo, inactividad, dieta poco adecuada, sobre todo por la ausencia de fibra, megacolon, o la ausencia del hábito diario de la defecación. Siendo sus consecuencias molestia generalizada, fisuras anales, y formación de fecalomas. Para su prevención; lo más recomendable es una dieta rica en fibra de cereales, verduras,  y frutas, sumado al consumo de líquidos, realizar ejercicio y caminar.


REFLUJO  GASTROESOFAGICO:


Se mejora  evitando las comidas copiosas, muy condimentadas; los alimentos ácidos, las frituras y ofreciendo líquidos fuera de las comidas para disminuir la distensión abdominal. Hay que vigilar buenas posturas al comer, permanecer en posición vertical  tras ingerir alimentos y elevar la cabecera de la cama. Se deben evitar vestimentas que aprieten alrededor del abdomen.


Todas las pautas y recomendaciones llevan su tiempo y requieren  de buen humor, y  de mucha paciencia; lo importante es la participación del niño en su familia, en su escuela  y en su comunidad; como miembro activo.

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