Obesidad, inactividad física y enfermedad coronaria en la mujer





En un artículo publicado online en la revista Circulation de Febrero de 2006, investigadores de los Departamentos de Nutrición, Epidemiología, Medicina y Medicina Preventiva de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, se proponen aclarar la importancia relativa de la obesidad y de la inactividad física en el riesgo de desarrollar unaenfermedad coronaria.

Los autores han seguido durante 20 años (desde 1980 al año 2000) a 88.393 mujeres, con edades comprendidas entre 39 y 59 años. Las participantes no padecían enfermedad cardiovascular ni cáncer en la línea de partida del seguimiento.


Se documentaron, a lo largo de los 20 años de seguimiento, 2.358 incidentes de enfermedad cardiovascular grave (con inclusión de infartos de miocardio «no fatales» y «fatales»), de los que 889 fueron casos «fatales» y 1.469 casos «no fatales» de infarto de miocardio.


El análisis estadístico, en el que se hicieron los ajustes apropiados para eliminar otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, el sobrepeso y la obesidad se asociaban significativamente con un incremento del riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, mientras que los niveles crecientes de actividad física se asociaban con un reducción gradual del riesgo de enfermedad coronaria.


En análisis estadísticos conjuntos del índice de la masa corporal y de la actividad física, se dieron los siguientes resultados: Tomando como grupo de referencia a las mujeres con peso saludable (IMC entre 18,5 a 24,9 kg/m2) y físicamente activas (hacían ejercicio 3 o más horas /semana), el riesgo relativo de desarrollar enfermedad coronaria era:
– 3.44 para las mujeres obesas (IMC ? 30 kg/m2) y sedentarias (hacían ejercicio menos de 1 hora/semana);
– 2.48 para las mujeres activas pero obesas;
– 1.48 para las mujeres con peso saludable pero sedentarias.


En análisis estadísticos en los que se combinaban el cociente de las circunferencias cintura/cadera y la actividad física, tanto el cociente cintura/cadera como la actividad física predecían significativamente la enfermedad coronaria:
– El riesgo más elevado de enfermedad coronaria se encontraba entre las mujeres en las categorías más bajas de actividad física y en las que presentaban los cocientes más elevados de las circunferencias cintura/cadera.
– Incluso una modesta ganancia de peso (de 4 a 10 kg.) durante la vida adulta se asociaba con un 27% de incremento de enfermedad coronaria, cuando se comparaba con las mujeres con peso estable, después de los ajustes estadísticos respecto a la propia actividad física y otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.


Las conclusiones de los autores son que en la mujer, la obesidad y la vida sedentaria (inactividad física) contribuyen, de manera independiente, al desarrollo de la enfermedad coronaria: es decir, en la mujer una actividad física moderada no elimina el efecto adverso de la obesidad sobre la salud de sus arterias coronarias, del mismo modo que mantener un peso saludable no contrarresta el incremento del riesgo de enfermedad coronaria asociado con la inactividad física.


El riesgo más bajo de enfermedad coronaria se observa en las mujeres que mantienen un peso saludable y son físicamente activas.


Estos datos subrayan, pues, la importancia de mantener tanto un peso saludable junto con una actividad física regular para prevenir la enfermedad coronaria.


Fuente: Circulation


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