Obesidad y molestias gastrointestinales





La obesidad, de modo especial en los Estados Unidos, ha alcanzado proporciones de epidemia (el 65% de la población norteamericana presenta sobrepeso [índice de la masa corporal = 25 kg/m2] y el 31% es clínicamente obesa [índice de la masa corporal > 30 kg/m2 ] ) y tiene un impacto sobre la morbididad y la calidad de vida de los individuos afectados.

Los autores se plantean como objetivo de su investigación evaluar las relaciones entre el índice de la masa corporal y síntomas específicos del sistema gastrointestinal, que no fueran la pirosis y las regurgitaciones, ya que ésta relación había sido estudiada previamente.


La investigación se realizó en una población de residentes del Condado de Olmstedt, que habían sido atendidos en la Clínica Mayo, seleccionados aleatoriamente para recibir por correo un cuestionario específico para evaluar la frecuencia de los siguientes síntomas gastrointestinales:
– dolor en el abdomen superior e inferior,
– molestias por retención de gases,
– estreñimiento,
– diarrea.


Los datos aportados por los participantes sobre su peso corporal y su altura fueron utilizados para calcular el índice de la masa corporal. El porcentaje de respuestas recibidas al cuestionario fue del 74% (1.963 de 2.660).


Los participantes fueron clasificados, con respecto a los valores del índice de la masa corporal , en las siguientes categorías:
– Por debajo del peso normal (<18,5)
– Normal (=18,5 y <25)
– Sobrepeso (= 25 y <30)
– Obeso clase I (=30 y <35)
– Obeso clase II (=35 y <40)
– Obeso clase III (=40)


La prevalencia de la obesidad (definida por un índice de la masa corporal =30 kg/m2) fue del 23%.


El análisis de los datos obtenidos demostró una relación positiva entre el índice de la masa corporal y los vómitos frecuentes, el dolor localizado en el abdomen superior, la retención de gases y la diarrea.


La prevalencia del dolor localizado en el abdomen inferior, las náuseas y el estreñimiento estaba aumentada entre los obesos (índice de la masa corporal =30 kg/m2) cuando se comparaban con los participantes con peso normal, aunque la asociación entre el índice de la masa corporal y esos síntomas no era significativa.


Este es el primer trabajo en el que se establece una relación lineal positiva entre el índice de la masa corporal y los síntomas gastrointestinales comunicados por los pacientes en una población general.


Estos datos no apoyan la hipótesis, hasta ahora defendida, de que la percepción de las sensaciones originadas en el tubo digestivo estaría disminuída en la obesidad. Por el contrario, se demuestra una relación lineal positiva del índice de la masa corporal con la frecuencia de los vómitos, el dolor en el abdomen superior, las molestias por retención de gases y la diarrea.


Este mismo grupo de la Clínica Mayo había comunicado previamente una relación lineal positiva entre el índice de la masa corporal y la frecuencia de pirosis y de regurgitación ácida en la misma población.


Los autores concluyen que si estos datos indican una afectación primaria o secundaria de la función gastrointestinal en los índividuos obesos ha de dilucidarse con posteriores investigaciones.

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